Sentada bajo la sombra de un hermoso flamboyán, me encuentro mirando hacia el horizonte. La brisa fresca juega con mi pelo y cierro mis ojos tratando de saborear el momento. El ladrido del perro del vecino, al aproximarse un carro, me regresa del viaje en el que estoy. El carro, sin reducir su velocidad pasa a mis espaldas sin percatarse de que yo estaba tan cerca de la orilla de la carretera que las hojas que provocó su paso invadieron mi espacio. Me sacudí las hojas de encima y me acomodé mejor, recostándome del tronco, para poder apreciar la vista espectacular que brindaba la montaña en que me encontraba. Y bajo la sombra del majestuoso flamboyán regresé a mi meditación.
El viento siguió soplando y sentí caer sobre mí una lluvia de hojas rojas del árbol. Llega a mí el olor a naturaleza. Atenta, aprovecho el momento para absorber todo lo que hay a mi alrededor. Me deleito dejando que mis sentidos se luzcan al sentir la comodidad de la grama fresca y la rigidez del tronco del árbol a mi espalda, al oler la fragancia perfumada de las plantas a mí alrededor y al ver los colores vivos de la naturaleza. Entre nubes ligeras veo los rayos calientes del sol y felizmente me saboreo la sensación de saber que esos rayos no me calientan bajo la cobija de la sombra del flamboyán.

Mi è piaciuto questo articolo, vi ringrazio per la pubblicazione dissertation help