Gracias Padre
Por permitirme compartir la vida con personas tan especiales.
Por ofrecerme la oportunidad de recuperar experiencias, relaciones y sentimientos que yo pensaba que había perdido.
Por derramar tantas bendiciones sobre mi, que siento que no las merezco pero las recibo con los brazos abiertos.
Por mostrarme con tu infinita paciencia que no siempre tengo la razón.
Por mostrarme que siempre me llevas de la mano al caminar y me levantas al tropezar.
Por moldearme a ser yo.
Pero sobre todo...

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